Maldivas es un archipiélago formado por más de mil islas repartidas en mitad del océano Índico. Muchas de ellas albergan un único resort y, cuando empiezas a buscar dónde alojarte, el catálogo parece infinito: pequeñas islas de arena blanca, villas sobre el agua y lagunas de un azul casi imposible que compiten entre sí por parecer el lugar perfecto.
Y precisamente por eso elegir no siempre es fácil. Sobre el papel, muchos resorts parecen ofrecer una experiencia muy similar y todos, de una forma u otra, parecen un sueño.
Cuando preparábamos nuestro viaje vimos infinidad de vídeos en YouTube, recorrimos redes sociales y ampliamos hasta el último detalle de las fotografías de los hoteles que teníamos entre nuestras opciones. Pero echamos de menos algo mucho más sencillo: encontrar una experiencia en primera persona que nos contara cómo era realmente alojarse allí.
Finalmente elegimos Cocoon Maldives, donde pasamos seis noches, del 8 al 14 de octubre. Si también está entre las opciones que estás valorando para tu viaje a Maldivas, en este artículo te contamos nuestra experiencia tal y como la vivimos, con todo aquello que a nosotros nos habría gustado saber antes de decidirnos.

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ToggleNuestra experiencia en Cocoon Maldives
Nosotros también pasamos mucho tiempo comparando islas, tamaños, playas, fondos marinos, tipos de villa y regímenes de alojamiento antes de decidirnos por Cocoon Maldives. Buscábamos un resort tranquilo, una isla que pudiéramos recorrer fácilmente, una laguna de fondos claros, buena vida marina y la experiencia de dormir sobre el agua.
Pasamos allí seis noches, del 8 al 14 de octubre, y hoy tenemos bastante clara la respuesta que entonces buscábamos: volveríamos a elegir Cocoon Maldives.
Si está entre los hoteles que estás valorando para tu viaje a Maldivas, te contamos nuestra experiencia para ayudarte a decidir si también es tu mejor elección.
Por qué elegimos Cocoon Maldives entre tantos resorts
Antes de viajar a Maldivas ya tienes una imagen bastante clara de lo que esperas encontrar. Agua de un azul casi irreal, arena blanca, palmeras y villas construidas sobre el mar.
El problema llega cuando empiezas a buscar hotel y descubres que casi todos parecen ofrecer exactamente esa misma postal. Los catálogos de las agencias, las redes sociales y los vídeos de YouTube terminan convirtiéndose en una sucesión de resorts espectaculares entre los que, al principio, cuesta encontrar diferencias reales.
A nosotros nos pasó. Cuanto más mirábamos, más difícil era saber qué isla podía encajar mejor con la experiencia que queríamos vivir.
Cocoon Maldives se encuentra en el atolón Lhaviyani. En Maldivas, un atolón es un conjunto de islas y arrecifes que forman una especie de anillo alrededor de una gran laguna. Entender esta geografía ayuda también a comprender por qué dos resorts relativamente cercanos pueden ofrecer playas, fondos y vida marina muy diferentes.
En nuestro caso, terminamos fijándonos especialmente en dos cosas. La primera fue el tamaño de la isla. Buscábamos un lugar que pudiéramos recorrer fácilmente a pie o en bicicleta, donde todo quedara cerca y pudiéramos disfrutar de esa sensación de estar realmente en una pequeña isla en mitad del Índico.
La segunda fue el fondo de la laguna que rodeaba el resort. Aquí descubrimos una diferencia que, viendo únicamente las fotografías de los hoteles, no siempre resulta evidente. Hay islas rodeadas por arrecifes más oscuros y otras donde predominan los fondos de arena blanca, que hacen que el agua se vea mucho más clara y luminosa.
Nosotros buscábamos precisamente esto último. Una laguna de fondos blancos, aguas transparentes y esos tonos turquesa que inevitablemente asociábamos con Maldivas, pero sin renunciar a poder disfrutar del snorkel y de la vida marina.
Estos dos criterios fueron los que hicieron que Cocoon Maldives empezara a destacar entre todas las opciones que estábamos valorando.
Cómo moverse en Maldivas y llegar a Cocoon Maldives
En Maldivas, la distancia entre el aeropuerto y tu hotel determina también cómo llegarás hasta él. Los resorts más cercanos suelen utilizar lancha rápida y, cuando la distancia aumenta, aparecen el hidroavión o las conexiones domésticas. Como bien sabes si nos sigues en el blog, nos encanta viajar por libre y organizar hasta el último detalle de nuestros viajes. Pero en esta ocasión, quisimos ir sobre seguro y tener todo esto bien organizado fue la razón por la que revervamos este viaje con una agencia.
En nuestro caso, el hidroavión era una experiencia que queríamos vivir y terminó siendo otro punto a favor de Cocoon Maldives.
El proceso es mucho más sencillo de lo que puede parecer cuando organizas el viaje desde casa. Al llegar al aeropuerto de Velana haces el check-in con TMA, dejas las maletas y te trasladan en furgoneta hasta la terminal de hidroaviones. Allí solo tienes que esperar hasta que anuncien tu salida.
Salvando las distancias, funciona casi como nuestro autobús urbano.
Y el vuelo merece mucho la pena. Sobrevolar Maldivas por primera vez y ver desde arriba pequeñas islas rodeadas de arrecifes y una sucesión casi infinita de tonos azules hace que el traslado deje de sentirse como un simple trámite.
Cuando aterrizas junto al resort, todo sigue siendo igual de sencillo. El personal se encarga del equipaje y nosotros terminamos encontrando nuestras maletas directamente en la villa.
Solo hay una cosa que conviene tener controlada antes de viajar. Los hidroaviones tienen restricciones de peso más ajustadas que los vuelos internacionales, así que merece la pena revisar las condiciones antes de preparar el equipaje.
Cómo es realmente la isla de Cocoon Maldives
Probablemente una de las cosas que más nos gustó de Cocoon fue precisamente la isla o atolón. Recorrerla era una pasada.
Puedes recorrerla perfectamente andando y los paseos eran una de las mejores partes del día. También utilizábamos las bicicletas para desplazarnos, pero salir de nuestra villa y simplemente empezar a caminar terminó convirtiéndose en parte de nuestros días.
Vegetación, arena y pequeños caminos con la vista siempre de sus aguas. Nunca tuvimos la sensación de estar desplazándonos por un gran complejo hotelero. Más bien tuvimos la sensación de intimidad. Hubieron días donde estábamos en parte de la bahía donde estábamos solos.
Y hay algo que nos sorprendió especialmente: sus dos lados son diferentes. En uno encontrábamos la imagen más idílica que habíamos ido buscando, con arena muy blanca, fondos claros y ese color turquesa tan característico de Maldivas. Al caminar hacia el otro lado, el paisaje y el comportamiento del mar cambiaban. Fue precisamente allí donde llegamos a encontrarnos con pequeños tiburones nadando muy cerca de la orilla. La vida marina estaba continuamente presente.
Quizá por eso utilizamos muy poco la piscina. No porque no estuviera bien, sino porque teniendo esas aguas alrededor nos costaba encontrar demasiados motivos para quedarnos en ella.
Water Villa, ¿merece la pena?
Por un problema de disponibilidad, nuestra primera noche la pasamos en una villa frente a la playa. Y, aunque la experiencia también fue muy buena, nos sirvió para comprobar que dormir sobre el agua era exactamente lo que habíamos ido buscando a Maldivas.
Si el presupuesto te lo permite, para nosotros la Water Villa merece mucho la pena. No porque sea necesariamente mejor que una Beach Villa, sino porque la experiencia es completamente diferente.
Nosotros lo teníamos claro desde antes de viajar. Queríamos dormir sobre el mar al menos una vez. Elegimos una de las villas más sencillas, sin piscina privada, toboganes ni ninguna otra extravagancia. Y no echamos nada más en falta.
La terraza privada estaba directamente sobre el agua. Por la mañana podíamos salir, ducharnos fuera y bajar directamente al mar. Y a veces lo único que necesitábamos era simplemente quedarnos allí, mirando.
Porque este destino invita a eso, calma, observando el agua y toda la vida marina que se movía debajo nuestro. Durante el día y la noche, que bajaba la marea hasta el punto de poder pasear en la bahía y encontrar alguna pequeña mañana raya.
Para nosotros, que disfrutamos especialmente del mar, la villa terminó formando parte de la propia experiencia de Maldivas, no solo del alojamiento.
Por eso, si estás dudando entre una Beach Villa y una Water Villa, no creemos que exista una respuesta válida para todo el mundo. Nosotros pudimos probar ambas y, si volviéramos, elegiríamos de nuevo dormir sobre el agua.
Fue uno de esos pequeños lujos que, en este viaje, sí volveríamos a pagar.

Snorkel en Cocoon Maldives
A nosotros ya nos gustaba hacer snorkel cada verano y en Maldivas acabamos pasando buena parte del día metidos en el agua.
Además nos llevamos las famosas máscaras de Decathlon y las utilizamos continuamente. Nos movíamos por diferentes zonas de la laguna, entrando desde la playa o directamente desde nuestra villa, sin horarios y sin necesidad de convertir cada baño en una actividad organizada.
Eso sí, una cosa es hacer snorkel tranquilamente alrededor de la isla y otra salir a conocer el arrecife. Reservamos una excursión con el hotel y ahí la experiencia cambia por completo. Nos desplazamos hasta otras zonas donde pudimos nadar entre muchos más peces y encontrarnos con tortugas y mantarrayas.
Si volviéramos, haríamos exactamente lo mismo. Disfrutaríamos de la laguna por nuestra cuenta y reservaríamos al menos una salida para descubrir lo que ocurre un poco más allá de la isla.
Deportes acuáticos y otras actividades
Nuestro todo incluido incorporaba algunos deportes acuáticos no motorizados, como paddle surf y canoas, y acabamos utilizándolos bastante más de lo que imaginábamos.
Con la canoa podíamos alejarnos de Cocoon y acercarnos hasta pequeños bancos de arena cercanos. Recuerdo especialmente la sensación de bajarnos en uno de ellos y encontrarnos sobre un pequeño pedazo de arena, completamente rodeados por el Índico. Son momentos así los que explican también por qué apenas utilizamos la piscina del hotel.
Además de la excursión de snorkel, contratamos aparte una salida en moto de agua (muy muy recomendable dado que visitas islas cercanas deshabitadas) y una experiencia de buceo. Hay bastantes posibilidades para llenar los días de actividades, pero nosotros no lo haríamos. Parte del encanto de Maldivas está precisamente en no tener demasiados planes.

La gastronomía en Cocoon, ¿merece la pena el todo incluido?
Cuando eliges un resort en Maldivas, la gastronomía tiene más importancia de la que puede parecer desde casa. Durante varios días vas a desayunar, comer y cenar en la misma isla, así que nosotros sí prestaríamos atención tanto a la variedad de la oferta como al régimen incluido en la reserva.
En Cocoon comimos muy bien durante toda la estancia. El desayuno era completo, con mucha fruta y bastantes opciones para ir cambiando, y en las comidas y cenas las propuestas variaban cada día. Algunas noches tenían además una temática diferente, algo que agradecimos porque después de seis días nunca tuvimos la sensación de estar comiendo siempre lo mismo.
Nuestra experiencia con el servicio fue buena en general, aunque sí tuvimos algún pequeño encontronazo porque en determinadas ocasiones no nos permitían elegir la mesa en la que queríamos sentarnos. No pasó de ahí, pero es uno de esos detalles que también recordamos del hotel.
Una cena especial en la playa
Nuestro viaje coincidió con mi cumpleaños y aquella noche reservamos una de las mesas de Octopus Restaurant situadas en la zona de playa.
Cenamos bajo un pequeño techado, algo apartados del resto de mesas, y disfrutamos mucho de tener un espacio más íntimo para nosotros. Viajábamos solos, en pareja, y fue una forma muy bonita de celebrar aquella noche.
Si vais a Cocoon para celebrar algo especial, preguntaría por este tipo de opciones. Nosotros lo hicimos y repetiríamos.
¿Y el todo incluido?
Nosotros lo volveríamos a contratar. Creo que ahora es incluso una opción que viene dada en este hotel.
En una isla privada todo lo que consumes pasa por el propio resort y los precios de las bebidas y de algunos extras son elevados. Preferimos pagar más desde el principio y no estar pendientes de la cuenta cada vez que pedíamos algo.
Nuestro paquete incluía comidas, bebidas y también algunos deportes acuáticos no motorizados, como las canoas y el paddle surf. Otras actividades, entre ellas el buceo, la moto de agua o la excursión organizada de snorkel, las pagamos aparte.
Por eso, si estás comparando Cocoon con otros resorts, no miraría únicamente el precio de la villa. Revisaría qué incluye cada régimen y cuánto puede terminar costando realmente la estancia.
En nuestro caso, la combinación funcionó muy bien.
Por último, dos cosas que meteríamos otra vez en la maleta: una gopro y tu dron.
Ya hemos hablado de nuestras máscaras de snorkel porque probablemente fueron de las cosas que más utilizamos durante el viaje. Añadiríamos también una GoPro o cualquier cámara que puedas utilizar bajo el agua. En un viaje así, muchos de los mejores recuerdos ocurren precisamente ahí abajo y poder grabar mientras haces snorkel o buceas merece mucho la pena.
Nosotros también viajamos con un dron y este es un tema que genera muchas dudas, y con el que conviene ser especialmente prudente.
Durante nuestra estancia vimos utilizar drones y nosotros también llevábamos el nuestro, pero la privacidad en un resort lleno de villas con terrazas abiertas sobre el agua es algo que hay que respetar escrupulosamente. A eso se suma el movimiento de hidroaviones alrededor de la isla.
En su página web especifican claramente la prohibición, pero es cierto, que allí en la isla la historia cambia.
¿Cómo debes proceder? No despegaríamos sin hablar antes con el hotel. Pregunta dónde puedes volarlo y en qué horarios, evita cualquier zona de habitaciones y ten siempre presente la operación de los hidroaviones. Llevar un dron a Maldivas puede regalarte imágenes espectaculares, pero aquí hay que utilizarlo con bastante sentido común.
Entonces, ¿volveríamos a Cocoon Maldives?
Sí, volveríamos.
No porque pensemos que exista un hotel perfecto en Maldivas ni porque podamos compararlo con todos los resorts del archipiélago. Volveríamos porque, después de todas las dudas que tuvimos antes de reservar, Cocoon terminó encajando muy bien con el viaje que queríamos hacer.
Queríamos una isla pequeña, disfrutar del mar, dormir sobre el agua, comer bien y pasar unos días tranquilos en pareja. Y eso fue exactamente lo que encontramos.
Cuando recordamos Cocoon no pensamos tanto en sus instalaciones como en las cosas que hacíamos allí. Recorrer la isla en bicicleta, entrar al agua desde nuestra terraza, coger una canoa y terminar en un banco de arena, pasar horas haciendo snorkel o sentarnos por la noche a mirar qué ocurría debajo de nuestra villa.
Antes de viajar nos hartamos de ver fotografías, vídeos de YouTube y publicaciones en redes sociales intentando decidir si Cocoon Maldives era una buena elección.
Después de haber estado allí, podemos decir que para nosotros lo fue.
Joan Costa
Viajamos para indagar, escuchar historias y vivir experiencias fuera de lo común. Este Blog es la historia de nuestros viajes. Una forma de poner nuestro granito de arena como agradecimiento a todos esos consejos que durante años, hemos adquirido nosotros también de otros viajeros.













